Tu dominio va en las tarjetas de visita, se dice en voz alta por teléfono y te acompaña durante años. La mayoría de las malas elecciones nacen de decidir en cinco minutos en la caja del registrador. Estas son las reglas que conviene conocer antes.
La prueba del teléfono
Di el dominio en voz alta, una vez, a alguien que nunca lo haya visto escrito. Si puede teclearlo correctamente, aprueba. Esta única prueba caza casi todas las malas ideas: ortografías creativas, guiones, números («4» por «for») y palabras que suenan como otras. Si tienes que deletrearlo, sigue buscando.
Corto gana a ingenioso
Cada sílaba extra es una oportunidad de error al teclear. maple.cafe gana a cafeteriadelacalledelarce.com. Si el nombre de tu negocio es largo, considera una versión corta para el dominio — el nombre completo puede seguir apareciendo en la web.
.com, terminaciones de país y las nuevas
- .com sigue siendo lo que la gente teclea de memoria. Si está libre, cógelo.
- Las terminaciones de país (.es, .mx, .ar, .ma) son excelentes para negocios que sirven a un solo país — los locales confían en ellas, y suelen estar libres cuando el .com no lo está.
- Las terminaciones nuevas (.shop, .cafe, .studio) son legítimas y cada vez más familiares. Una advertencia: parte del público mayor aún duda ante ellas.
Comprueba antes de enamorarte
Antes de comprometerte, busca el nombre — ¿otro negocio (sobre todo de tu sector) ya usa algo confusamente parecido? Un conflicto de marca puede forzar un cambio de nombre caro más adelante. Echa también un vistazo a las redes: que los usuarios coincidan es un plus, no un requisito.
Errores que se lamentan
- Dejar caducar el dominio. Activa la renovación automática con una tarjeta que no caduque pronto. Los dominios vencidos los cazan revendedores en horas.
- Registrarlo con la cuenta de otra persona. Quien tiene la cuenta controla el dominio. Debería ser tuya — no de tu diseñador, no de tu sobrino.
- Comprar diez variantes «por si acaso». Un buen dominio con renovación automática sirve más que un cajón de compras defensivas.
Una vez elegido, el dominio se conecta con el lugar donde vive tu web — esa parte es una tarea de diez minutos, explicada aquí.